Que la política exterior no era el plato fuerte de Mariano Rajoy era ya evidente antes de las elecciones del 20 de diciembre pasado.
En Europa o en América Latina, España ni está, ni se la espera, ni parece tener nada que decir.
Los tres espacios claves para la política exterior española (Europa, el norte de África y América Latina) están experimentando una profunda transformación, cuando no en fase de grave descomposición.
No se discute que el Gobierno esté limitado en su capacidad ejecutiva, también exterior.
Sin duda que la crisis económica ha tenido mucho que ver con la falta de perfil propio de España, pues ha absorbido casi toda la energía del Gobierno saliente, disminuyendo de manera dramática los recursos al alcance de la acción exterior y debilitando la capacidad de España de proponer iniciativas y hacer valer sus argumentos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/01/opinion/1459527244_792974.html
