Hay personas que pasan hambre y otras que desperdician alimentos.
Un hecho por si solo revelador de problemas no solo económicos, sino medioambientales y, desde luego, éticos, para todos los protagonistas en la cadena de alimentación: productores, procesadores, distribuidores, comerciantes y, desde luego, consumidores finales.
En la Unión Europea son más de 100 millones de toneladas de alimentos al año las que se desperdician.
Eurostat sitúa a España como el séptimo país más derrochador de la UE, con 7,7 millones de toneladas.
Los hogares son los responsables del 42% del desperdicio, con una media de 76 kilos por hogar y año.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/04/01/actualidad/1459511619_819545.html
