A medida que se consume el plazo legal para la formación de Gobierno se multiplican los compromisos de los dirigentes para consultar con las bases de sus organizaciones.
Es difícil ejercer así un claro liderazgo y hacer creíble que buscan desatascar la formación de Gobierno.
No quieren equivocarse por sí mismos ni hacerlo solo en compañía de los más próximos.
Para superar esa situación hacen falta dirigentes fuertes, capaces de alcanzar un pacto suficiente, en vez de adoptar actitudes de reserva y de dar señales de pusilanimidad.
Por eso, la excesiva cautela de los dirigentes principales puede complicar la nueva ronda negociadora.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/03/opinion/1459710551_489217.html
