Pero, para recuperar el gasto público productivo (infraestructuras, protección social, innovación) es obligado además que una de esas reformas, la primera y capital, sea la tributaria.
A pesar de que el déficit público ha desbordado las previsiones (lógico, porque el Gobierno ha incumplido los objetivos de estabilidad durante toda la legislatura), la Comisión Europea tiene que entender una premisa básica: la economía española no puede soportar hoy un ajuste adicional de gasto público.
Sin reforma fiscal no hay oportunidades para la recuperación de la economía.
Las líneas maestras de una reforma fiscal que eleve significativamente los ingresos públicos ya fueron adecuadamente sugeridas por un Comité de Expertos designado por el Gobierno.
De entrada, este programa sólo es posible si Bruselas acepta ampliar el calendario de reducción del déficit al menos en dos años.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/05/opinion/1459879510_458997.html
