En la exposición de monotipos de Degas en el MOMA, al visitante se le ofrece la posibilidad de usar una lupa.
Bajo la lupa, sus pormenores de color y dibujo tienen la exactitud sutil y chocante de una orquestación de Ravel.
Degas hizo fotos de interiores burgueses iluminados por gas o por bombillas eléctricas que parecen escenas de espiritismo.
La primera vez que yo vi un Degas de verdad fue en la National Gallery de Washington y me quedé estupefacto.
Pero a ese revolucionario que fue Degas pocas veces le conceden todo el crédito que le corresponde.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/04/05/babelia/1459870474_378846.html
