Es que si la corrupción mata, tal vez estemos entrando en un nuevo terreno a explorar: la corrupción como violación de derechos humanos y, de este modo, potencialmente sujeta a jurisdicción universal.
Es que menos casos de corrupción no necesariamente significa menos corrupción.
Ello es propicio para la corrupción, un tema viejo y nuevo al mismo tiempo.
Sería un círculo completo y virtuoso: los mismos recursos globales que hacen la corrupción posible, ofrecen instrumentos para combatirla.
También puede ser que se hayan desarrollado economías de escala en corrupción, es decir, menos episodios pero más concentrados y de mayor magnitud.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/09/actualidad/1460237527_346259.html
