Ni que decir tiene que en cuanto sonó “you can fight the feeling” la primera frase de Everybody’s On The Run, con ese tono tan Oasis, se volvieron locos.
Fue un concierto razonable, razonablemente interpretado, con razonables arreglos de metal en buena parte del repertorio y con una entrada razonable que evitó aglomeraciones y apreturas.
Con este intercalado de melodías pop y guitarras, Gallagher protagonizó una actuación entretenida que tuvo como principal atractivo saber que las canciones de Oasis todavía se pueden oír en directo.
Aunque volumen lo hubo, y bastante, con unos teclados que disfrutaron de una presencia más que notable en su empuje de la banda.
Eran los más mayores, personas que en los noventa debían tener veintitantos años.
Fuente: http://elpais.com/ccaa/2016/04/11/catalunya/1460407370_081879.html
