Y no es casualidad que coincida con un momento en el que el yihadismo constituye la principal amenaza para la seguridad de Europa.
Pero es evidente que no se puede ignorar el manifiesto deterioro de la seguridad de los europeos desde que comenzara a tramitarse el proyecto.
En este contexto no basta con que las fuerzas de seguridad de cada país recolecten los datos, sino que deben disponer de los obtenidos por sus colegas.
Es comprensible la resistencia y las dudas de la Eurocámara hasta ahora para aprobar esta medida, cuyo proyecto llevaba tramitándose desde 2011.
Sería absurdo que sí los hubiera para quienes tratan de proteger las vidas de los ciudadanos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/14/opinion/1460656733_101054.html
