Conseguir esa prosperidad con el actual sistema, sin libertades de actuación, es como intentar la cuadratura del círculo.
Ni involución, ni la democracia reclamada; tampoco el gatopardismo, imposible en país necesitado de cambios profundos para salir adelante.
El VII Congreso probablemente amplíe la libertad económica y los márgenes de actuación del capital extranjero para generar riqueza y bienestar modernizando unos medios de producción públicos lastrados por el atraso, el centralismo y las plantillas desmotivadas.
Tratando de no romper costuras y mantener la cohesión de la nomenclatura civil y castrense, cualquier acuerdo congresual de perfil aperturista o innovador se implementará gradualmente, apegado al método de prueba y error.
Los mil delegados refrendarán propuestas precocinadas en el Buró Político: no legalizarán la competencia, ni el nacimiento de una leal oposición, ni tampoco la entrada en la liza parlamentaria de agrupaciones susceptibles de constituirse en plataformas antigubernamentales.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/15/actualidad/1460724888_917781.html
