La pista que investigo aquí parte de la interrogación sobre lo que significa llevar la disputa narrativa al territorio simbólico del gran otro, “el extranjero”.
La prensa internacional señala a Brasil y dice, con variaciones, que el espectáculo es ridículo, lo que sucedió fue un circo.
Es todo menos banal que en uno de los momentos más ricos de sentidos de la historia reciente falten palabras para narrar Brasil.
Si no podemos construir una narrativa en nombre propio, ¿cómo constituir un país?
Porque, si no conseguimos construir una narrativa en nombre propio, ¿cómo constituir un país?
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/26/america/1461701561_915020.html
