Pero esas garantías a la ampliación de los espacios económicos deben contar con reglas bien definidas.
Esa introspección en las transacciones reales, visible también en la actividad financiera internacional, no es precisamente un buen augurio.
Una de las consecuencias más explicitas de la crisis económica reciente es la caída del comercio internacional.
De lo contrario, el espectro del proteccionismo se incorporará al peor ambiente europeo desde el nacimiento de sus instituciones.
Pero ni el excesivo apagón con el que se están llevando a cabo las negociaciones ni las presiones de grupos de interés para reducir las garantías de los intercambios apuntan en la dirección correcta.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/05/02/opinion/1462209560_362453.html
