Eso exige a los partidos que expliquen muy seriamente sus planes; y a los electores, que llenen las urnas de votos.
El nuevo marco político ha llegado para quedarse, de forma que pactar resultará ineludible —salvo vuelco imprevisible en las urnas—.
Pero, de momento, lo urgente es jugar el encuentro con las reglas existentes.
No menos indispensable es la regeneración de los partidos, que han reservado excesivas atribuciones a sus cúpulas sin atenerse a los contrapesos obligados por la democracia interna.
Es importante tomarse en serio la campaña, sobre todo para mover a la participación.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/05/03/opinion/1462299119_279099.html
