Si está entre los dos candidatos finales, tendría aparentemente fácil ganar entre una militancia que tiende al antieuropeísmo.
“Se jugó la camisa a un caballo llamado antinazismo”, explica, “y su apuesta salió ganadora de un modo espectacular”.
El de Boris, por su parte, dependerá del caballo al que, como su idolatrado Churchill, se ha jugado la camisa.
El próximo líder de los conservadores será elegido en un proceso doble: los diputados elegirán a dos candidatos y, después, los militantes decidirán entre esos dos.
Boris ha sido el rostro visible de una ciudad que vibraba mientras Europa se hundía.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/05/actualidad/1462477181_094663.html
