Extraña entonces que a Dilma Rousseff no se la juzgue por espiar, robar, enriquecerse o beneficiar a su familia durante sus seis años en el poder.
Y sin duda es una mala práctica por la que un Gobierno debe rendir cuentas, pero no justifica de ningún modo una medida tan drástica como el impeachment.
¿Hay hoy un 61% de brasileños que cree que la presidenta debe ser recusada?
A Dilma Rousseff no se la juzga por espiar, robar, enriquecerse o beneficiar a su familiaEsa es la madera de la que tradicionalmente se han alimentado los fuegos de las verdaderas caídas presidenciales en las grandes potencias mundiales.
Y le da fuelle a Rousseff y al Partido de los Trabajadores para denunciar un golpe de Estado ante sus aliados internacionales.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/11/actualidad/1462993497_235422.html
