En esta hoguera de las instituciones, la facción más radical de Brasil ha apostado fuerte por la desintegración.
Tal y como se esperaba, la hasta ahora presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, está en el limbo de la legalidad.
Primero, la destrucción de las instituciones en países que durante siglos han intentado fortalecerlas y han fracasado constantemente.
Ahora Brasil es tierra de confrontaciónDesde este momento, la política en el gigante sudamericano ya no se desarrollará en las instituciones, sino en las calles, escenario de los encontronazos sociales.
Las víctimas son múltiples, pero sin duda las más importantes son las instituciones.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/15/actualidad/1463345183_865140.html
