El foco de aquella nueva moda se puso en el Mont Blanc, con 4.810 metros, la cumbre más alta de Europa Occidental.
Para que se hagan una idea, según he leído en un folleto oficial, en verano hay 300 salidas diarias para subir el Mont Blanc.
Está por ver si relacionarse tanto y tan intensamente con la montaña acabará por matarla.
Desde la terraza se disfruta de una vista espectacular de 360 grados, un festín de cumbres.
Al alcance de la mano está el Mont Blanc, la joya cuya cima se disputan franceses e italianos, que no se han puesto de acuerdo sobre sus fronteras.
Fuente: http://elpais.com/elviajero/2016/05/05/actualidad/1462462157_009386.html
