El caos institucional en el que se encuentra sumido Brasil, cuya máxima expresión es el irregular proceso de destitución contra su presidenta, Dilma Rousseff, está colocando al país en las últimas horas en una incertidumbre inconcebible en la mayor democracia sudamericana.
Mientras Brasil se hunde en la recesión, la oposición ha utilizado el Congreso para convertir una acusación de carácter político —un mal manejo del presupuesto— en un proceso previsto para casos penales.
Esta crisis institucional plantea dudas más que razonables sobre la legitimidad que tendría un nuevo mandatario surgido después de un proceso tan poco habitual.
Pero el presidente del Senado, Renán Calheiros, se negó a obedecerle y prometió seguir adelante con la votación.
Brasil no puede permitirse semejante espectáculo.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/05/10/opinion/1462902088_675554.html
