En cambio es mucho más fácil mantener y alimentar la crispación sobre todo en épocas de redes sociales.
La frase terminó por validar el discurso de quienes se oponen a la negociación con las FARC.
A los conservadores los tratan de homofóbicos, y los verdaderos homofóbicos dicen que el gobierno “nos está metiendo el proceso de paz con vaselina”.
Ya nadie tiene derecho siquiera a expresar sus posiciones porque si no van en la misma ruta de las de las crecientes minorías entonces son descalificadas.
Esto para evitar que se contrate directamente en época de la campaña por el Sí.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/18/colombia/1466203858_684055.html
