Crucen, crucen, crucen.
El evangelio según san Luis Humberto Crosthwaite concluye con una inmejorable llamado a romper cercos: “Sólo resta invitarlos a cruzar la frontera.
En pleno desierto, Luis Humberto se preguntó por qué Dios lo elegía para propagar la historia.
En tiempos de intolerancia y fundamentalismos, la “Misa” de Chrosthwaite promueve una fe rebeldeSupo que un tal Chuy había andado por el desierto: “Llegada la hora en que habían de cruzar la frontera, extrajo los últimos alimentos.
Que no quede una frontera del mundo sin cruzar, crúcenlas todas, que al fin para eso están ahí.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/25/mexico/1466807226_839993.html
