La misma pregunta habría que hacerse con respecto a Donald Trump, el hombre del pelo raro, candidato republicano a las elecciones presidenciales de Estados Unidos.
Pero no importa: aunque pierda, Donald ya ganó.
¿Hay manera de cuestionar aquello de “vox populi, vox Dei” (la voz del pueblo es la voz de Dios), aquello de que “el pueblo nunca se equivoca”, sin ser tildado de reaccionario?
La aberración de que haya sido posible que esté donde está es la prueba más clara.
Pensaba el otro día, viendo los resultados de las elecciones presidenciales en Perú, ese arañado 50,12% de Pedro Pablo Kuczynski contra el 49,88% de su rival Keiko Fujimori, que a veces ganar casi perdiendo es una aberración.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/14/opinion/1465916111_750379.html
