Los sueños del tipo con buena memoria acabaron la otra noche después de que lo parara la policía.
Castile, ascendido a supervisor hace dos años, tenía una sensibilidad especial con los niños autistas.
Tras enterarse de su muerte, sus compañeros de trabajo y amigos lo recordaron como un “hombre bueno” y “un tipo cool” al que los alumnos tenían mucho respeto.
Estaba muy tranquila de tener a mis hijos a su cargo”, cuenta por correo electrónico Rebecca Penfold, la madre de dos alumnos del colegio.
Su novia declaró que el policía, que le había parado por llevar estropeado un faro trasero, le disparó cuando Philando buscaba su carné de conducir.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/11/actualidad/1468262383_183842.html
