Más de 80 obras vertebran este relato sobre lo que podríamos llamar los pintores y sus pintores favoritos.
La familia de Freud lo acabó donando a la National Gallery tras la muerte del gran artista berlinés en 2011.
Lo hace a través de siete salas, siete casos de estudio sobre la relación entre los pintores.
Ambos se admiraron y rivalizaron con igual intensidad durante años, y la muestra de Londres da fe de ello.
Furiosos ejercicios de admiración y solidaridad pero también de impotencia y envidia, recelos, fascinaciones, inspiración y copia, fiebre coleccionista, prestigio y miseria se dan la mano este verano en las salas de exposiciones temporales de la National Gallery de Londres.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/07/03/actualidad/1467541519_058354.html
