Sin embargo, con el calor que confunde y las armaduras que en el fondo no hacen sino estorbar las ideas, no es raro que sigamos a la fecha confundiendo molinos con gigantes, o al revés.
Sucede que Cervantes escribe que la primera salida del hidalgo demediado ocurre en el anónimo amanecer de un día de julio.
De la primera salida, aún sin escudero, volvió el hombre adolorido por quién sabe cuántos golpes.
Lo mismo al revés: esos molinos o artilugios de una modernidad trastocada que se nos revelan como simples casitas para trillar el trigo pueden convertirse en la electrónica pesadilla de nuestros temores más íntimos: ¿qué será del mundo moderno sin los correos electrónicos y qué será de la niña si se le cae el feis?
Hoy mismo con un Madrid que transpira todos sus jornadas por encima de los treinta y hasta treinta y cinco grados hay quienes confunden la opinión con aforismo, el insulto con comentario y la burla de toda muerte (ajena) en declaración humanitaria.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/07/12/actualidad/1468345620_871182.html
