La incapacidad para dotar a España de un nuevo Gobierno es negligente y tendrá un coste muy elevado.
Pero para ser oposición tienen antes que permitir que haya un Gobierno.
Siete meses sin Gobierno reducen el margen de maniobra para negociar con Bruselas los ajustes exigidos, obligando a concentrar eventuales recortes presupuestarios y subidas de impuestos en un trimestre.
Ignorar estos hechos, demorarse en la investidura y prolongar la inestabilidad política y la formación de Gobierno constituye pues una grave dejación de responsabilidades democráticas y un golpe muy dañino para la credibilidad institucional.
Desde el forzado y falso monolitismo con que funciona el PP hasta la debilidad de la dirigencia del PSOE, el estado de las fuerzas políticas conspira contra la investidura de un Gobierno.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/16/opinion/1468690447_317141.html
