Lo que sería un acto de vandalismo de un adolescente antisistema refleja que, a 10 días del inicio de las competiciones, Río de Janeiro no está totalmente cómoda con su papel de anfitrión.
Hoy Río, en profunda crisis económica, vive un sentimiento aún más hostil que el del Mundial de 2014.
Alguien las ha rasgado con saña, tanta que ni siquiera puede leerse el eslogan de esta edición: “Río, un mundo nuevo”.
En lo alto de una pasarela peatonal que atraviesa el que será uno de los trayectos de las delegaciones y los turistas hacia los estadios cuelgan dos enormes lonas conmemorativas de los Juegos Olímpicos de Río.
Pero me inquieta bastante”, explica la española Raquel Peña, que viajará de São Paulo a Río para las competiciones que comienzan el 5 de agosto.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/07/25/actualidad/1469473382_233118.html
