Un gánster neoyorquino, Benjamin «Bugsy» Siegel, de baja catadura moral pero deslumbrante carisma, que había compartido fiestas con rutilantes estrellas de Hollywood mientras se manchaba las manos de sangre.
Resulta difícil saber si Benjamin Siegel llegó a ser consciente de lo que estaba sucediendo.
Nunca se supo quién dio la orden de asesinar a Benjamin Siegel, pero no se necesita un nombre concreto.
Esa figurita ha sido la última mujer que Benjamin Siegel, el seductor nato, ha visto antes de morir.
Es el último día que Benjamin Siegel va a pasar en el mundo de los vivos.
Fuente: http://www.jotdown.es/2016/07/bugsy-siegel-i-nos-matamos/
