“Hay seguidores de Fetulá Gülen, kemalistas y simples oportunistas que intentaban sacar partido en la nueva jerarquía militar tras el golpe”, detalla.
Los turcos esperan haberse librado de la maldición de medio siglo de golpes militares en un acto de heroísmo democrático colectivo, encabezados por su líder político desde hace más de una década.
Pero, como en toda tragedia, el destino parece haberlos arrastrado por la senda del sectarismo y la venganza desmedida.
Sus seguidores, y otros ciudadanos que no le han votado nunca, aún siguen celebrando en las plazas de Turquía el fracaso del mayor levantamiento castrense desencadenado en Turquía desde 1980.
“No le debemos nada la UE”, replica ante la amenaza de Bruselas de excluir a Turquía del proceso de adhesión si aplica la pena capital.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/19/actualidad/1468955821_652304.html
