Más allá de cualquier consideración, Portugal ganó un torneo lleno de despropósitos, que empezó a puñetazos y terminó con Francia llorando otra vez.
La Eurocopa de Francia no pasará a la historia por la trascendencia del juego.
No dejará huella, por mucho que la victoria de Portugal sea histórica.
Ese es el legado que deja a la historia el ridículo poso de esta Eurocopa.
El fútbol, seguramente, le debía este título al delantero; sus compañeros ganaron por él, como tantos partidos él ganó por ellos.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/07/11/actualidad/1468267831_775160.html
