Ya ven: el Shadenfreude —es decir, la alegría maliciosa por las desgracias de otros— elevado a categoría teológica.
Por cierto que, en los paratextos que acompañan al libro, el autor, cuyos agudo olfato y sagaz instinto mercadotécnico son el sueño de cualquier editor de superventas, ha definido a su personaje como “una de nuestras primeras feministas” (¡glup!
Por aquí las cosas son algo diferentes, aunque buena parte de los libros más vendidos en los últimos años hayan sido traducciones de éxitos estadounidenses.
Nada que ver, por tanto, con aquella obra total que pretendía escribir Carlos Argentino Doneri, el primo coñazo de Beatriz Elena Viterbo, en El Aleph borgiano.
Gozo con tu dolor, mi alegría es tu daño.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/08/23/babelia/1471962017_156482.html
