Lo que suceda el primer día de la presidencia definitiva de Michel Temer ya no podrá quedar en el plano de los deseos.
No, en la nueva presidencia definitiva de Temer no habrá desaparecido mágicamente la corrupción; ni la falta de demanda internacional de las materias primas; ni la enorme deuda pública y privada de empresas y familias.
Su partido está acorralado por los mismos escándalos de corrupción que el Partido de los Trabajadores de Rousseff.
Tres ministros de su gabinete –creado en mayo– han dimitido al verse relacionados con el caso de corrupción Petrobras.
Ya se comenta en Brasilia que está considerando un viaje privado a Europa cuando su deposición sea definitiva.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/28/opinion/1472407162_363701.html
