La semana pasada se publicaron los resultados de un trabajo estadounidense sobre edad y bienestar psicológico que confirma, con algún matiz, esta idea.
También deseamos ser jóvenes eternamente pese a que, como ha mostrado una gran cantidad de estudios, somos más felices cuando nos acercamos a la vejez.
Un estudio con 500 chimpancés y orangutanes también revelaba indicios de una crisis de la mediana edad hacia los 30 años.
Los científicos siguen acumulando pruebas que indican que los años, pese a hacernos más feos o menos ágiles, nos harán más felices, pero aún no han dado con una explicación completamente satisfactoria que explique la tendencia.
Recientemente, se publicaba un estudio que mostraba cómo se reorganiza el cerebro para compensar la pérdida de capacidad auditiva.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/25/ciencia/1472146569_815162.html
