Esas habilidades llevarían a los descendientes de la pequeña Lucy a conquistar el mundo, pero ella tuvo que pagar el precio de los pioneros.
Recreación del aspecto de la australopiteca ‘Lucy’.
El análisis de Kappelman y sus colegas calcula que cuando se estrelló contra el suelo, Lucy viajaba a unos 60 kilómetros por hora.
John Kappelman, estima que Lucy cayó de pie e incluso se aventura a afirmar que estiró los brazos en un intento desesperado por frenar su caída.
Uno de esos fallos acabó con Lucy por los suelos y creó como beneficio colateral uno de los mejores libros en los que leer cómo empezamos a ser humanos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/29/ciencia/1472480909_382779.html
