Pero lo cierto es que Trump hizo campaña en México sin mirar tan siquiera a los ojos de los mexicanos.
Peña Nieto, con su sorprendente invitación, le brindó una oportunidad inesperada y que ahora debe estar siendo revisada en Los Pinos.
Para lograr sus objetivos, no tuvo que insistir en sus exabruptos contra los mexicanos.
Peña Nieto y Donald Trump se saludan tras su reunión en México.
Pero de lo que no hay duda es de que si hubo algún triunfo, en ese miércoles amargo, lo recogió Trump.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/01/mexico/1472694284_333922.html
