Sus películas hablan entre sí y crecen con pequeñas y grandes elecciones que componen el estilo del director, uno de los más aclamados del cine brasileño actual.
Su historia traduce con naturalidad la felicidad asociada al pueblo brasileño.
En el caso de Aquarius, la marca de Kleber que más sobresale es la música.
La justificación fue que las escenas de sexo son «cortas, poco relevantes para la obra, poco frecuentes y empleadas en un contexto que las ameniza».
Prácticamente sola, Clara resiste a una empresa que representa mucho más que sus propios intereses, encarnando las ambiciones de una clase media conservadora y alienada.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/09/01/actualidad/1472696108_914418.html
