Cuando una mujer subsahariana cruza el Estrecho embarazada, la ley impide su expulsión del país.
También están con ellas cuando llegan a Marruecos o Libia, en el atasco antes de partir en patera hacia España o Italia.
Sin embargo, no siempre la red de trata quiere que las chicas tengan el bebé.
Tras arribar la patera a la costa andaluza, las jóvenes embarazadas ingresan en pisos de convivencia para pasar los últimos meses de embarazo.
Acabado el aluvión del fútbol, las mujeres de Nigeria –excolonia británica- volvieron a llenar los viajes clandestinos desde el Magreb.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/09/02/actualidad/1472836765_371992.html
