Prescindiendo de las subordinadas, nos queda la magnífica oración simple hermafrodita que me sirve para título: “Nosotras venimos dispuestos”.
Quién me manda acudir a la reducción al absurdo, sin caer en la cuenta de que en España el absurdo puede llegar a hacerse realidad… lo mismo que unas terceras elecciones.
Afortunadamente, la noticia que leí no hablaba de que aquellos dos munícipes hubieran congregado a sus convecinos —ellos dirían sus “convecinas”— para instarlos —que en la particular lengua de ellos dos, si eran consecuentes, sería “instarlas”— a secundar la iniciativa.
Al que le espetó lo siguiente: “Convencidas de ello, nosotras se lo vamos a decir claro: no cuenten con nosotras”.
Más tarde averigüé que no, que el otro escaño del partido estaba ocupado por un varón (quién sabe si con pretensiones de barón).
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/05/opinion/1473088930_657891.html
