En México la corrupción constituye un cáncer sumamente agresivo que devora por los cuatro costados el tejido nacional.
Inmerso en la búsqueda de explicaciones encuentro un común denominador aplicable en aquellos países en donde se habla inglés.
Es evidente que al abordar la temática social podríamos localizar notables excepciones puesto que no se trata de ciencias exactas.
Las instituciones hispanoparlantes han empezado a hacerse valer hasta entrado el siglo XXI.
La cárcel debe ser el destino de los gobernantes, en realidad unos bandidos que han saqueado a sus naciones depauperadas para, entonces sí, empezar un proceso de reconstrucción de nuestras mejores esperanzas…
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/09/actualidad/1473381612_394832.html
