El problema viene cuando las ganas por ampliar la colección llevan a cometer un robo sistemático y a la carta en una biblioteca municipal.
Sin embargo, el pasado lunes el coleccionista negó saber que los libros procedían de la biblioteca municipal de Cádiz.
La relación comercial se hizo tan estrecha que el bibliófilo incluso se permitía pedirle títulos concretos que debía sustraer.
Sin embargo, el Ayuntamiento de Cádiz, presentado como acusación particular, no quiso llegar a un acuerdo.
Una de las cuestiones que el juez intentó dilucidar es el número de ejemplares recuperados que pertenecen al Ayuntamiento.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/09/29/actualidad/1475176376_620101.html
