Quien le enseñó a Joaquín Torres-García a hacer pajaritas de papel —en Barcelona, hacia 1900— fue Miguel de Unamuno.
Igual que las obras de otros huidizos y esquinados como él, la de Torres-García perdura y se agranda con el paso de los años.
Torres-García es un artista en voz baja.
•Torres-García y el objeto, arte y diseño.
Torres-García llegó a Barcelona y descubrió de golpe una cultura y una ciudad muy tupidas que eran el reverso de los grandes espacios en blanco de su vida en Uruguay.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/09/28/babelia/1475078351_172214.html
