En casa nuestra madre solía decirnos: “A la maestra se la trata con respeto”.
La madre, fuera de sí, agarró del pelo a la maestra, la pateó y la insultó.
La maestra acabó en el hospital: las magulladuras se curan antes que los sustos y que el trauma que provoca una agresión.
Primera lección: a la maestra no se la pega (permítanme el laísmo).
En una esquina del periódico, no tan a la vista como a mi juicio debiera estar, me encuentro con que en Granada una madre ha agredido a la maestra de su niña porque las normas del centro no permitían la impuntualidad para una jornada musical.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/13/estilo/1444735730_216148.html
