Eduardo CONTRERAS/ Corresponsal
TUXTEPEC, (#página3.mx).- Juanito, como lo llama su maestra, estudia el preescolar a través del Programa de Atención Educativa a Niños y Niñas Migrantes (PRONIM) en San Juan Bautista Tuxtepec, e igual que sus compañeros de “aula” son alumnos de “segunda”, desamparados totalmente por las autoridades federales, estatales y municipales.Su salón es un módulo móvil instalado por las autoridades educativas en la colonia del Carmen desde hace cuatro años, cuenta con la instalación eléctrica respectiva además de un sistema de aire acondicionado, pero nunca fueron suministrados del servicio de energía eléctrica y jamás funcionaron.
Mientras saca su cuaderno de dibujo de un cúmulo de rejas de madera que utilizan como librero y pinta sobre un pupitre desgajado y roto por el pasar de los años sin mantenimiento, la asesora del grupo, Lucía Pérez Méndez, reconoció que “el espacio educativo en que se encuentran los niños son deplorables”.

En el módulo reciben atención educativa 10 niños del nivel prescolar y nueve del nivel primaria en sus diversos grados, todos en un espacio de apenas dos por seis metros y dos metros de altura.
De acuerdo con la asesora educativa, una serie de omisiones e irregularidades han dificultado el desarrollo educativo de las y los niños y limitado los trabajos y estrategias para el personal que imparte clases.
Al principio los alumnos aprendían dentro de un espacio en la galera donde viven, pero se anunció que vendrían dos módulos “aulas móviles” con las características pedagógicas para impartir clases, “pero sólo llegó uno, el otro no se sabe dónde quedó, y a su vez este nunca se pudo activar porque las autoridades municipales nunca apoyaron para que funcionara como debía”, abundó.
El desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje es complicado “porque mientras da clases la maestra de primaria, la de preescolar tiene que hablar bajito o limitarse y viceversa, es complejo trabajar con dos niveles educativos distintos en un mismo espacio”, reconoció.
Aunque el programa es atendido con recursos federales y coordinado con el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), la asesora reclamó que los niños no son beneficiarios del programa de uniformes o útiles escolares, tampoco reciben libros de texto gratuito, son alumnos de segunda para las autoridades educativas.
“Los libros los gestionamos gracias a una de las escuelas cercanas, el director nos apoya, solicita la cantidad de libros extras que necesitamos y les dota a los alumnos que aquí estudian”, comentó.
También en dos ocasiones ha llegado personal de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) para levantar censos y valorar la situación de vivienda en las familias, incluso las educativas para los niños, las personas prometieron que ejecutarían programas pero en dos años no han recibido nada.

Las asesoras y asesores que hacen la labor de enseñar también sufren complicaciones, anteriormente el “apoyo” o pago se realizaba cada 20 días, pero después los prorrogaron y ahora son cada fin de ciclo migrante, que son los meses de enero-junio y julio-diciembre.
El Pronim ofrece educación, aunque a medias, para los hijos de jornaleros agrícolas migrantes que permanecen en Tuxtepec durante el tiempo que dura la zafra de caña y que abandonan el aula una vez que termina el trabajo de sus padres.
