Que amanece Madrid cuando recuerdo que hubo un ayer cuando alguien no parecía haber perdido la razón y amanece Madrid cuando mantengo la confianza en las personas que se quedan calladas ante exabruptos de absoluta estulticia, que amanece Madrid cuando las ventanas parecen espejos y cuando se escucha de lejos una música que en realidad es silencio.
Amanece Madrid en las ganas de conversación constante, en las caminatas que prolongan el silencio, en las fachadas que se van pintando de tonos cambiantes de óleos de luz y en las páginas de esta columna que ya desde hoy, amanece en Madrid.
Amanece Madrid podrías volverse una fórmula digna de contagiarse entre meteorólogos del mundo entero.
Amanece Madrid en el paseante de El Retiro y en la chica que corre por la Castellana como si fuera el maratón de una olimpiada que aún no llega.
Amanece Madrid en la mirada de un joven que tiene el don de esa música ya tatuado sobre sus ojos azules y en los párrafos que manda desde el otro lado del mar el ensayista que empieza a ensayar, como quien evoca la circunstancia y no solamente el sabor de una madalena para el desayuno.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/06/actualidad/1444134342_715742.html
