Pero, para que el futuro del cambio en Cuba tenga alguna expectativa de aclararse es imprescindible que el país se integre en el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Para caminar en la dirección debida hacia el modelo de mercado, Cuba necesita inversión privada extranjera; los primeros cálculos apuntan a 2.500 millones de dólares.
Casi todo lo que se puede hacer sobre Cuba es prospectiva.
Lo más evidente es que existe un impulso social que favorece el cambio económico hacia un modelo capitalista que desde el gobierno actual se mira con prevención.
La contrapartida es que el FMI exigiría un ritmo de cambio económico más rápido que el que, al parecer, complacería a los dirigentes cubanos.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/04/08/actualidad/1460113339_760609.html
