En Caracas, Bogotá y Buenos Aires se les puede ver; también en Guayaquil y en La Paz.
Pero Ernesto Sabato escribió un “informe sobre ciegos”; ¿por qué no intentar uno sobre los malabaristas del DF, Bogotá o Caracas?
Me late que en Lima debe haberlos y también en Santiago de Chile, pero hace años que no voy por esos rumbos.
Allá en Caracas, los malabaristas entrenan en rincones apartados del Parque del Oeste.
Y sólo alcanzan a hacer una reverencia y apenas uno que otro automovilista les echa una moneda en el sombrero hongo.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/24/actualidad/1464116642_576275.html
