La imagen muestra como, con los ojos cerrados, intervienene muchas más áreas del cerebro en la experiencia visual bajo los efectos del LSD (abajo) que con el placebo.
«Observamos cambios en el cerebro bajo los efectos del LSD que sugieren que nuestros voluntarios estaban viendo con los ojos cerrados, aunque ellos vieran cosas de su imaginación, no del mundo exterior.
Un estudio pionero ha registrado con modernas técnicas de neuroimagen el cerebro de un grupo de individuos que habían tomado ácido.
Tras 70 minutos bajo los efectos del LSD, los introdujeron en un escáner cerebral, les dijeron que cerraran los ojos y se dejaran llevar.
También vimos que muchas más áreas del cerebro de las habituales estaban participando en el procesamiento visual», comenta Carhart-Harris.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/13/ciencia/1460537489_724082.html
