En el verano de 2013, a algún gurú del marketing se le ocurrió fichar a Beyoncé Knowles como embajadora plenipotenciaria, valga la redundancia, de la colección de baño de H&M.
Pero, si a Beyoncé, con lo que es Beyoncé, le ha sido presuntamente infiel su marido, el muy sobrado, influyente y lisonjeado rapero y productor Jay Z, ¿qué podemos esperar el resto?
La Beyoncé de siempre, con una nueva sombra de gravedad en los ojos que dicen que son el espejo del alma.
Porque, sí, Beyoncé es vida en vena.
Pero, en ese tiempo, a su divinidad Knowles le ha pasado por encima el dolor, la traición, la decepción.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/08/01/actualidad/1470076812_128231.html
