Al Sevilla lo salvó un jugadón de Banega, muy gris durante todo el partido.
Con Banega destrozado después de la paliza gallega en el inundado Balaídos, el Sevilla no carburó, con un juego previsible y demasiado lento, sin profundidad ni intensidad.
El Sevilla, mientras, en la final de Copa, con una derrota en 21 partidos y a la caza del Villarreal.
El Sevilla sufrió para mantener su impresionante racha en Nervión, donde acumuló su 11ª victoria consecutiva en Liga.
Tan frío y desapacible como la tarde, el Sevilla decepcionó en su puesta en escena ante Las Palmas.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/02/14/actualidad/1455469466_504169.html
