El Niño Torres marcó un gol y se llevó dos tarjetas, todo eso en 35 minutos.
Pero no llegó y acabó el partido, un partido de pura Champions, con promesas de más emoción aún para la vuelta.
Hizo dos entradas bruscas, las dos sin necesidad, la segunda con tremenda imprudencia.
Personalmente, pienso que Torres no puede ir a la comisaría a reclamar.
El gol queda, con ese brillo especial del que se consigue fuera de casa en estas eliminatorias.
Fuente: http://opinion.as.com/opinion/2016/04/05/portada/1459891671_533642.html
