En tanto se acerca el fin del sexenio duartista, crecen la inquietud social y la incertidumbre por la crisis financiera que asola a prácticamente toda el entramado de la economía veracruzana.
En este ambiente copado por la política, amenazan con volverse difusos el caso de Los Porkys, las desapariciones forzadas y la interminable lista de crímenes sin resolver en que las policías son cómplices de la tortura y desaparición, como ocurrió con los infortunados muchachos de Papantla y Tierra Blanca.
Agobiada la atención ciudadana por la campaña electoral y las declaraciones de los siete aspirantes a la minigubernatura, que van desde reflejos pendencieros hasta llamados a la reconstitución de los valores republicanos de convivencia basados en la austeridad y el combate a la impunidad, el tema central de la inseguridad pasó a segundo término, en medio del recrudecimiento de la violencia entre grupos delincuenciales y el aumento de víctimas, hombres y mujeres, jóvenes la mayoría, afectados en su integridad y patrimonio.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/06/opinion/035o1est
