El estadio fue presa de una sorprendente tristeza hasta que compareció Luis Suárez para rematar el partido con el mismo martillo que exhibió en A Coruña.
No se contaban ocasiones en el marco del Sporting ni había profundidad ni velocidad de balón en el Barça.
El Barça tardó más de una hora en resolver un partido de guante blanco contra el Sporting.
Nadie hubiera dicho que el Barça ganaba el partido si se atendía al porte de los futbolistas de Luis Enrique.
El gol, que fue asumido sin rechistar por el Sporting, atontó al Barcelona.
Fuente: http://deportes.elpais.com/deportes/2016/04/23/actualidad/1461444944_391453.html
